Gana millones y maneja un Mini Cooper viejo: por qué N’Golo Kanté parece odiar el dinero

Serie: Deportes y Celebridades — N’Golo Kanté

En el mundo del fútbol moderno, donde las estrellas llegan a los entrenamientos en Ferraris y Lamborghinis y presumen relojes que cuestan más que una casa, hay un hombre que rompe todos los moldes. N’Golo Kanté, campeón del mundo con Francia y una de las estrellas mejor pagadas de su época, se hizo famoso no solo por su fútbol, sino por algo mucho más raro: su humildad casi imposible de creer.

Este es el hombre que, ganando cientos de miles a la semana, seguía manejando un Mini Cooper de segunda mano. Y la razón detrás de eso te va a hacer quererlo.

El Mini Cooper que se volvió leyenda

La historia más famosa de Kanté es la de su carro. Cuando llegó a Inglaterra en 2015 para jugar en el Leicester City, se compró un Mini Cooper usado. Nada del otro mundo, un carro práctico y modesto. Lo curioso es lo que pasó después: aunque su carrera despegó, aunque llegó a ser el jugador mejor pagado del Chelsea con un salario altísimo, Kanté siguió manejando ese mismo Mini durante años.

Sus compañeros llegaban al entrenamiento en superdeportivos. Él llegaba en su Mini. Y no por necesidad, sino por elección.

Hay una anécdota que lo dice todo: en enero de 2018, Kanté tuvo un accidente con su Mini, chocando contra un camión. El carro quedó con el espejo roto y el guardabarros abollado. ¿Qué hizo Kanté? Días después apareció en el entrenamiento manejando el mismo carro abollado, sin arreglar. Y cuando los fans que presenciaron el accidente se le acercaron, estuvo feliz de tomarse selfies con ellos.

La razón detrás del carro

Cuando le preguntaron por qué mantenía ese carro tan modesto, Kanté dio una respuesta que lo define por completo: “Nunca he sido alguien que ame los carros, y cuando era joven no tenía la ambición de un carro ni nada de eso. Pero mi Mini, al principio, fue bueno para aprender a manejar por la izquierda. Lo conseguí en Leicester y todavía lo tengo. Está bien así”.

Su excompañero del Chelsea, Antonio Rüdiger, lo explicó de forma preciosa: “Todo en Kanté es auténtico. Incluso el Mini Cooper. La gente se ríe, pero hay una historia real detrás. Era un sueño para él llegar a la Premier League, viniendo de donde venía, y el Mini fue el primer carro que compró al llegar a Inglaterra. Así que para él no es solo un carro. Tiene un significado profundo”.

El gesto que lo dice todo: los impuestos

Pero si hay una historia que revela quién es Kanté de verdad, es esta.

Cuando firmó un contrato gigantesco en 2018 —de unas 300.000 libras a la semana—, el Chelsea le sugirió una práctica común entre las grandes estrellas: cobrar parte de su salario a través de una empresa en el extranjero, en un paraíso fiscal, para pagar menos impuestos. Es algo totalmente legal que hacen muchísimos futbolistas de élite.

Kanté se negó. Insistió en pagar la totalidad de sus impuestos como cualquier ciudadano, rechazando el esquema para pagar menos.

Su compañero de la selección francesa, Blaise Matuidi, lo resumió: “No seguí mucho esta historia, pero no me sorprende, porque es N’Golo. Es perfecto, no hace trampa”. Y luego bromeó: “Solo un poquito cuando juega a las cartas”.

El hombre detrás del héroe

Las historias sobre la humildad de Kanté son casi infinitas. Cuentan que cuando Francia ganó el Mundial de 2018, Kanté era demasiado tímido para pedirle a sus compañeros un turno para sostener la copa, a pesar de haber sido clave en la victoria. Fue su compañero Steven Nzonzi quien se dio cuenta y se aseguró de que Kanté tuviera su momento con el trofeo.

También se cuenta que dejó vivir en su casa a un compañero del Leicester que tenía problemas con su apartamento. Que le costaba la idea de contratar a alguien para limpiar. Que no había ido a una fiesta de cumpleaños hasta pasados los veinte años.

Detrás de todo está su origen: Kanté creció en los suburbios de París, en una familia humilde, y por un tiempo ni siquiera pensó que podría vivir del fútbol —siguió estudiando por si acaso—. Esa memoria de dónde viene nunca lo abandonó.

Lo que su historia enseña

En una época donde la extravagancia y el ego suelen definir a las grandes estrellas del deporte, Kanté es un recordatorio de que se puede llegar a lo más alto sin perder la sencillez. No es que odie el dinero, como dice el titular: es que el dinero nunca cambió quién es.

Su Mini Cooper abollado, su negativa a evadir impuestos, su timidez con la copa del mundo… todo apunta a lo mismo. Kanté entendió algo que muchos olvidan cuando llega la fama: que las cosas que te hacían feliz antes del éxito son las mismas que te mantienen entero después.

Y quizás por eso, más allá de sus títulos, N’Golo Kanté es uno de los futbolistas más queridos del planeta.

¿Conocías estas historias sobre la humildad de Kanté?

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