Cuando cambian al actor y la magia se pierde: La Pantera Rosa, de Peter Sellers a Steve Martin
Serie: Remakes que no funcionaron — La Pantera Rosa
Hay personajes que cualquier actor puede interpretar. Batman ha tenido siete. James Bond, seis. El personaje es más grande que quien lo hace, y por eso la franquicia sobrevive al cambio.
Y luego está el Inspector Clouseau.
En 2006, Steve Martin —un comediante brillante, de los mejores de su generación— intentó ponerse el bigote y el acento francés que Peter Sellers había hecho inmortal. Tenía todo a favor: presupuesto, un elenco enorme, hasta co-escribió el guion. Y aun así, algo no funcionó. Esta es la historia de por qué.
El accidente que creó una leyenda
Empecemos por lo más increíble de todo, y es que el Inspector Clouseau ni siquiera iba a ser el protagonista.
El guion original de La Pantera Rosa (1963) estaba escrito para lucir a otra persona: el ladrón de joyas elegante interpretado por David Niven. Él era la estrella. Clouseau era un personaje secundario, un policía torpe que servía de contraste cómico.
Y ni siquiera iba a ser Peter Sellers. El papel era para Peter Ustinov, que abandonó la producción tres días antes de empezar a rodar. Sellers entró de reemplazo, a última hora, en un rol que nadie consideraba importante.
Lo que pasó después es historia del cine: Sellers se robó la película entera. Su Clouseau —con ese ego inmenso, ese acento francés exageradísimo, esa capacidad de destruir todo lo que tocaba sin enterarse— era tan hipnótico que el ladrón protagonista pasó a segundo plano. El personaje secundario devoró la película y se quedó con la franquicia.
Sellers interpretó a Clouseau desde 1963 hasta su muerte en 1980. La saga siguió: El regreso de la Pantera Rosa, La Pantera Rosa ataca de nuevo, La venganza de la Pantera Rosa. Y después de que Sellers murió, hicieron algo desesperado y triste: montaron una película entera (Trail of the Pink Panther, 1982) con tomas descartadas de sus películas anteriores. No podían dejarlo ir.
Un detalle que casi nadie sabe
Antes de Steve Martin, otros ya lo habían intentado. Alan Arkin interpretó a Clouseau en 1968, con Sellers todavía vivo y activo. Roger Moore hizo un cameo en 1983. Ninguno funcionó.
Y hay otro dato curioso: Mike Myers, uno de los sucesores espirituales más obvios de Sellers en la comedia, estuvo considerado para el papel en algún momento. Al final fue para Steve Martin.
2006: el intento de Steve Martin
Hay que ser justos con Steve Martin: él no llegó a hacer una imitación barata. Se tomó el personaje en serio, co-escribió el guion, y tomó una decisión consciente de hacerlo suyo.
Su enfoque fue distinto al de Sellers. El Clouseau de Sellers era completamente ajeno al caos que causaba — destruía habitaciones enteras sin darse cuenta y resolvía los crímenes por pura casualidad. El de Martin, en cambio, reacciona al caos, lo usa como parte del chiste, e incluso muestra cierta inteligencia policial de vez en cuando.
Comercialmente no fue un desastre: la película abrió en el número uno de la taquilla. Pero la crítica fue tibia tirando a cruel. El consenso fue demoledor: aunque Martin se esfuerza, los detalles del personaje de Clouseau simplemente se le escapan.
La frase que explica todos los remakes
Y aquí llegamos a lo mejor. El crítico Roger Ebert escribió sobre esta película una idea que, en realidad, explica toda esta serie de artículos.
Ebert señaló que Clouseau no es como Batman o James Bond, personajes que sobreviven al cambio de actor. Con Clouseau pasa algo distinto: el personaje es el actor.
No están separados. No hay un “Clouseau” que exista independientemente de Peter Sellers y que otro pueda venir a habitar. Clouseau era Sellers. Su voz, su ego, su timing exacto, esa forma única de decir una palabra mal. Quítale a Sellers y no queda un personaje: queda un bigote y un acento.
Y Ebert remató con lo más justo de todo: dijo que preferiría no ver a Steve Martin —un cómico inimitable por derecho propio— imitando a Sellers.
Ese es el punto. Steve Martin es un genio. Pero le pidieron ser otro genio, y eso es imposible por definición.
La lección del remake
La Pantera Rosa de 2006 no falló por falta de talento, ni de dinero, ni de esfuerzo. Falló porque intentó algo que no se puede hacer.
Peter Sellers era, como dijo alguien, un rayo en una botella. Su Clouseau nació de un accidente —un actor que se cayó del proyecto, un reemplazo de último minuto, un papel secundario que se comió la película— y de una química irrepetible entre Sellers y el director Blake Edwards.
No se puede planificar eso. No se puede recrear. Y sobre todo, no se puede pedir que otro lo repita, por bueno que sea.
Peter Sellers, por cierto, fue tan influyente que otro grande de esta serie creció imitándolo: Eddie Murphy desarrolló su famosa habilidad de interpretar múltiples personajes copiando a su héroe Sellers, como te contamos en nuestro ranking de los mejores actores de comedia.
Ahí está la diferencia. A Sellers lo puedes admirar, estudiar, aprender de él. Lo que no puedes es ser él.
¿Y tú, cuál crees que fue la mejor versión?
